
Luego de un mes en Siria estábamos listos para seguir viaje. Pasamos la mañana del día de nuestra partida haciendo mandados y terminando algunos detalles en Damasco. Luego de pasar por nuestro hotel y juntar nuestras cosas, tomamos un taxi hasta la estación de ómnibus. Lamentábamos dejar Siria y sentimos como un vacío mientras nos íbamos de la ciudad.
Cuando llegamos a la estación fuimos hacia la parte internacional. Quedaban solo dos ómnibus que partirían ese mismo día par Amman, la capital de Jordania, y ambos estaban vendidos en su totalidad. Gaby trabajó con una empleada muy amable que estaba detrás del mostrador y una hora mas tarde pudieron encontrar de alguna forma dos asientos que podríamos ocupar. Estábamos más que estáticos con las buenas nuevas. El ómnibus nos llevó por autopista a través del seco desierto que separa Damasco de la frontera con Jordania. El área parecía así y todo dedicarse a la agricultura y vimos muchisimas carpas de Beduinos.
Ingresar a Jordania en ómnibus hizo nuestra entrada al país mucho más fácil que cuando lo hicimos en Siria. Los edificios eran muy nuevos y había mucha más infraestructura que en el país anterior. Todo parecía estar limpio y ordenado. Conseguimos nuestras visas y terminamos nuestro trámite mucho antes que los otros 40 "locales" que viajaban con nosotros. Cuando entramos en supermercados empezamos a ver los productos que entrañábamos en los mercados de Siria. Jordania se veía como Siria podría ser si tuviese más estabilidad, inversión e infraestructura.
Finalmente llegamos a Amman a eso de las 11pm. Habíamos leído mucho sobre nuestro nuevo destino y habíamos decidido elegir Madaba como nuestra base de exploración. Luego de conseguir una combi llegamos super cansados hasta un hotel en Madaba.
Había sido un largo día de viaje y estábamos agotados.
No tuvimos inconvenientes en dormirnos inmediatamente.
Steve

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