Betania, al otro lado del Jordán





Hay ciertos lugares en cada país que de antemano sabemos que definitivamente visitaremos. Otros decidimos visitarlos a medida que viajamos o si algún otro viajero nos los recomienda. Siempre supimos que visitaríamos "Betania al otro lado del Jordán" y yo personalmente estaba ansiosa por que llegue el día en el que iríamos a este lugar y ahora, de repente, estábamos saliendo del hotel para dirigirnos hacia allí.

Hay varias razones por las que a diario decidimos seguir siendo viajeros independientes, leemos mucho sobre los lugares que vamos a visitar y su historia, y no toleraríamos que alguien nos diga que tenemos tan solo diez minutos para ver algunas cosas. Este era definitivamente el caso con "Betania al otro lado del Jordán".

Decidimos no ser parte del tour que ofrecía nuestro hotel y hacerlo por nuestra cuenta utilizando transporte público. Nos encontramos en un minibus lleno de cabezas con pañuelos y gente con sonrisas, casi orgullosos de que estos foráneos estaban mezclándose con los locales. Hicieron sus mejores esfuerzos en inglés y nosotros nuestra parte en Árabe.

El recorrido desde Madaba fue interesante y de a poco la ciudad fue quedándonos atrás, a medida que descendíamos en el valle que lleva a Betania. El panorama era exactamente lo que esperamos, así como está descripto en la Biblia y pintado en todas las pinturas bíblicas. La tierra cae desde los 800 metros de altura donde se ubica el Monte Nebo casi abruptamente hasta los 400 metros bajo el nivel del mar, donde el Río Jordán alimenta al Mar Muerto.

Luego de ser dejados en una intersección y de contratar un taxi, llegamos al lugar, ahora sí no sabiendo exactamente que esperar pero habiendo oído sobre esto muchas veces en misa:

"Luego Jesús llegó de Galilea hasta el Jordán para ser bautizado por Juan" (Mateo 3:13)
"Esto ocurrió en Betania al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando" (Juan 1:28)
...Bautizado Jesús, salió luego del agua; en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco" (Evangelio según San Mateo 3:16-17)

Un carrito nos llevó hasta las cercanías del Río Jordán, es una zona muy militarizada entre Jordania e Israel, luego comenzamos a caminar a través de estas Tierras Santas. Hacía mucho calor y el sol brillaba fuertemente y los arbustos y árboles bajos no ofrecían mucho reparo. Todavía hay zonas restringidas debido a las minas terrestres plantadas durante la guerra entre Israel y Palestina, por lo que es mejor permanecer en las zonas marcadas. Allí fuimos, zigzagueando por el desierto en el lado Jordano, con Israel a tan solo unos metros, del otro lado del Río Jordán. Estaba muy silencioso y sentí la misma sensación que al entrar a una iglesia, ese silencio cargado de energía con un poco de ansiedad pero una paz inmensa que te rodea. Fue hermoso estar ahí, donde Jesús había sido bautizado por Juan y donde los primeros cinco apóstoles se juntaron para darle el comienzo a la religión católica, en ese entonces ilegal.

Miramos a nuestros alrededores y tratamos de imaginarnos cómo hubiese sido entonces. Cuarenta noches en este área que inclusive hoy en día es poco hospitalaria, con sus extremadamente calurosos días y frías noches. Estábamos muy agradecidos de poder estar ahí.

Vimos la piedra bautismal donde Jesús fue bautizado (la foto con la escalinata) luego de haber bajado los escalones que conducían hasta el Jordán, hoy en día secos debido al bajo caudal del río, y luego pudimos tocar el agua con las manos, mientras leímos los versículos de la Biblia y mirábamos alrededor nuestro para comprender el contexto de las cosas.

En un momento le pedí a una pareja que nos saque unas fotos, no sabíamos en ese momento que unos días más tarde nos reencontraríamos y terminaríamos viajando un par de semanas juntos. Ella es una catequista Alemana y me pareció muy interesante que ambas teníamos las mismas preguntas sobre todo lo que estábamos experimentando.

"Betania al otro lado del Jordán" fue muy especial para nosotros y realmente disfrutamos nuestra visita, pero había más que ver y nuestro taxista nos estaba esperando para llevarnos al Mar Muerto.

Gaby

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