
A la mañana siguiente contratamos un chofer que nos llevó a nosotros y a nuestro amigos Alemanes a través de las montañas desde Petra, a través del desierto, hasta la ciudad de Aqaba. Ubicado en la punta norte del Mar Rojo, Aqaba es el único centro turístico en la costa de Jordania y es conocido por el buceo. Su ubicación es rara ya que está entre cuatro países que comparten la costa norte del Mar Rojo y muy cerca una de otra están las ciudades de Eliat (Israel), Taba (Egipto), Aqaba (Jordania) y Haqi (Arabia Saudita), todas a muy pocos kilómetros de las otras.
Encontramos el fantástico hotel Al-Amer que tenía vistas del mar fantásticas, duchas bien calientes y un balcón donde nos sentábamos a las tardecitas. Durante los siguientes días a nuestra llegada, me pude recuperar de la intoxicación y nos relajamos, caminamos por los mercados y nos preparamos para cruzar a Egipto. La ciudad era tranquila, relajada, tenía un clima espectacular y era una zona de comercio libre por ende razonable en sus precios. Era justo lo que necesitábamos para recuperarme y para recargar las pilas.
Luego de descansar un par de días fuimos a hacer snorkeling con una empresa local de buceo, a un par de lugares ubicados muy cerca de la frontera con Arabia Saudita. El agua era transparente y el estado de los corales magnífica, algunos de los mejores que hemos visto en nuestra vida. Pero estábamos impresionados con el hecho de que había muchos menos peces de lo que habíamos visto en otros lugares. Quizás haya mucha pesca. En las tardes nos juntábamos con nuestros amigos a disfrutar una cerveza mientras mirábamos la ciudad.
Pero todas las cosas buenas llegan a su final y Egipto nos estaba llamando. Entonces compramos los pasajes de ferry y al día siguiente tomamos el ferry del mediodía hacia Nuweiba.
Encontramos el fantástico hotel Al-Amer que tenía vistas del mar fantásticas, duchas bien calientes y un balcón donde nos sentábamos a las tardecitas. Durante los siguientes días a nuestra llegada, me pude recuperar de la intoxicación y nos relajamos, caminamos por los mercados y nos preparamos para cruzar a Egipto. La ciudad era tranquila, relajada, tenía un clima espectacular y era una zona de comercio libre por ende razonable en sus precios. Era justo lo que necesitábamos para recuperarme y para recargar las pilas.
Luego de descansar un par de días fuimos a hacer snorkeling con una empresa local de buceo, a un par de lugares ubicados muy cerca de la frontera con Arabia Saudita. El agua era transparente y el estado de los corales magnífica, algunos de los mejores que hemos visto en nuestra vida. Pero estábamos impresionados con el hecho de que había muchos menos peces de lo que habíamos visto en otros lugares. Quizás haya mucha pesca. En las tardes nos juntábamos con nuestros amigos a disfrutar una cerveza mientras mirábamos la ciudad.
Pero todas las cosas buenas llegan a su final y Egipto nos estaba llamando. Entonces compramos los pasajes de ferry y al día siguiente tomamos el ferry del mediodía hacia Nuweiba.
Steve





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