Cambio de planes






Habíamos estado indecisos en la idea de visitar o no los Castillos del Desierto. Todo el recorrido puede llegar a tomar un día entero para ver tres o cuatro lugares y no queríamos tener a alguien mirando el reloj mientras nosotros trataríamos de ver algunas cosas, por ende decidimos no sumarnos a un tour, pero al mismo tiempo, tampoco había transporte público disponible.

Las cosas suceden por algo y definitivamente estuvimos en el lugar indicado en el momento indicado. Mientras que a mi me terminaban de enseñar cómo hacer botellas de arena (con capas de arenas de diferentes colores) la pareja Alemana que habíamos conocido en Betania, al otro lado del Jordán paró a saludarnos. "Que hacen después de esto? A donde van? y la próxima cosa que se es que los cuatro nos estábamos yendo hacia el noroeste, a Pella. Si, correcto, nuestras mochilas estaban a unos doscientos kilómetros al sur y con tan solo una muda de ropas y los productos de higiene personal decidimos aprovechar esta oportunidad.

Deeb Hussien y su mujer tienen el Hotel Pella en el medio del valle en la frontera con Israel donde pasamos la noche y comimos deliciosos cena y desayunos caseros. Thorsten y Tania han estado viajando durante los últimos catorce meses y disfrutamos mucho escuchar sus historias mientras tomábamos un jugo de mango con Rhum en la terraza del hotel, mirando las huertas y los arboles de olivo.

Empezamos el día siguiente super temprano, con esperanzas de poder ver todo y llegar al hotel a Madaba a la noche, pero terminamos teniendo que pasar la noche en el desierto, en Azraq (casi en la frontera con Arabia Saudita y a unas horas de Iraq). Pero bueno! Lo importante no es el destino sino el viaje!!! Y los cuatro de nosotros habíamos pasado un día genial juntos. Nos perdimos tantas veces entre calles que estaban bloqueadas por los militares y la falta de señalización que terminamos pidiéndole instrucciones a un senior que salía de su casa. Debe haber visto el stress en nuestras caras, o quizaas sea pura hospitalidad Jordana pero nos pidió que estacionáramos el auto y que paremos a tomar una taza de té con él. Nos sentamos en sillas en la vereda en un círculo que continuó expandiéndose a medida que se sumaron su mujer, hermanas, nietos y otros miembros de la familia. Su mujer y yo nos entendimos de una y ella insistió en pintar mis uñas con henna como las de ella. Tania no quería tener nada que ver con el tema, pero mi filosofía es que tanto el pelo como las uñas crecen y a pesar de que el henna penetra las uñas, en un par de meses estarían normales nuevamente. Steve pudo disimuladamente sacar una foto de esta típica mujer "vestida toda de negro". Montones de galletitas caseras y té fueron servidos y todos conversamos durante un rato.

En un momento, la mujer nos invitó a Tania y a mí a seguirla así nos mostraba su jardín y sus animales. La vaca había tenido cría y eso eran buenas noticias para ella. Lo interesante fue que en el momento en que los hombres estaban fuera de vista (Thorsten y Steve), ella se levantó el velo negro y nos dejó ver sus razgos, mientras los pollitos corrían entre nuestros pies y ella orgullosamente nos presentaba a sus vecinas.

Con una bolsa llena de galletitas caseras y mis uñas pintadas de un colorado anaranjado fuerte, los cuatro continuamos nuestro viaje.

Gaby

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