Dogubayazit y el Monte Ararat





Luego de jugar con la idea de ir o no a ver el Monte Ararat y visitar Dogubayazit y un poco más de la zona Kurda de Turquía, y habiendo encontrado unos pocos turistas que nos aseguraron que el área era segura y que no podíamos dejar de verla, llegamos a la conclusión de que lo más seguro es que nunca más volvamos a esta parte del mundo y esta sería nuestra única oportunidad para ver estos lugares.

Por ende, decidimos hacerlo.

Hicimos nuestras mochilas nuevamente (que parecen ponerse cada día más pesadas a pesar de que dejamos cosas en el camino de tanto en tanto) y corrimos hasta la parada de ómnibus para tomar una con destino a Dogubayazit.

Tuvimos un viaje espectacular de tres horas a través de las montañas del este de Turquía y en el límite con Irán. Los campos cubiertos de lava negra contrastaban con los angostos valles verdes donde los pastores esperaban que sus rebaños se alimenten. El panorama era increíble pero lo más increíble era que estábamos a metros de Irán. El gobierno Turco tiene una presencia muy fuerte en esta zona con bases militares donde uno puede ver a los soldados entrenando a la vera del camino y fue muy interesante ver como un grupo era supervisado mientras llenaban los cañones. Las barricadas construídas con bolsas de arena y la protección total que cubría a los soldados de pie a cabeza, junto con las ametralladoras enviaban el mensaje de estar listos para cualquier cosa que pudiera suceder. Sentimos que esto era un recordatorio constante de "quién está a cargo de las cosas" para los Kurdos y sus deseos de independencia.

Tuvimos unas cuantas paradas en puestos de chequeo militares donde tomaron nuestros pasaportes y los estudiaron en detalle. En uno de ellos inclusive inspeccionaron nuestras pertenencias y nos sentimos mal por retrasar la combi que estaba llena de pasajeros, todos ellos locales. Algunas de estas situaciones te hacían trizas los nervios pero también le daban a nuestros sistemas nerviosos una dosis de adrenalina y entusiasmo. Luego de atravesar un paso a 2600 metros de altura teníamos al Monte Ararat frente a nosotros, son su cima nevada la vista era impresionante.

Nos quedamos unos cuantos días en Dogubayazit y disfrutamos cada minuto de nuestra estadía. La gente era extremadamente agradable y muchos nos paraban en la calle para darnos la mano, agradecernos por la visita y nos invitaban a tomar té y charlar.

Encontramos el que para nosotros fue el mejor restaurante de Turquía en la calle principal de Dogubayazit y nos hicimos clientes regulares. Su comida era típica comida Kurda y Turca y era deliciosa, y la gente muy amigable.

Durante las noches charlábamos con Fettah, el Gerente del Hotel Isfahan donde nos hospedamos, y otros huéspedes (todos Turcos) que tienen trabajos oficiales como policías o maestros y a los cuales se les requiere una estadía de unos años en la parte este del país. Con ellos probamos unos bocaditos tipo canapés típicos Kurdos que se hacen durante el mes de Ramadán, y también aprendimos a tomar Raki - un licor que se hace a base de uvas y que contiene anís, similar al Ouzo de Grecia - agregándole al menos tres veces la misma cantidad de agua. Nuestra habitación tenía un balcón desde donde se veía el Monte Ararat y el Palacio de Ishak Pasa en todo su esplendor, realmente disfrutamos mucho la vista.

Visitamos el Palacio Ishak Pasa, un hermoso complejo que era fuerte, palacio y mezquita, ubicado a unos 6km cuesta arriba del sudeste de la ciudad. Su arquitectura era una gran combinación de estilos Seljuk, Otomano, Georgiano, Persa y Armenio.

Realmente disfrutamos nuestra estadía en Dogubayazit, donde recopilamos muchas historias interesantes que merecen ser contadas con un trago de por medio.

Gaby

3 comentarios:

Anónimo dijo...

wow, very special, i like it.

Anónimo dijo...

thats amazing story.

Anónimo dijo...

well its nice to know that you have great hits here.