Ciudades Muertas






Las ciudades muertas son una serie de pueblos fantasmas ancestrales y el gran misterio es la razón por la cual fueron abandonados. A través de nuestro hotel contratamos un tour de un día en una combi para cinco: Steve y yo, una pareja de Suiza y un chico japonés que actualmente esta estudiando árabe en Damasco, la capital de Siria. Visitamos las ciudades muertas de Qatura, Ain Dara y Qala' At Samaan (o San Simón).

Qatura es de la era Romana y pudimos ver inscripciones en las rocas en Latín y Griego. Unos chiquitos que viven cerca de las ruinas fueron corriendo a nuestro encuentro para saludarnos y vendernos fósiles de caracoles de mar. Los fósiles en realidad están por todas partes y es bastante contradictorio que el lugar en algún momento haya estado cubierto por agua. En la cima de la colina que predomina detrás de las ruinas se ven las armas que detectan aviones de guerra y los cañones.

Ain Dara fue construída mil años antes de Cristo y fue un templo Hitita dedicado a la diosa Ishtar.

Qala'At Samaan, o San Simón, fue definitivamente la más interesante de las ruinas que visitamos ese día. La historia de este lugar es sobre un peculiar individuo, Simón. Desde muy chico, nacido en el año 392 DC, Simón optó por la vida monástica, pero encontrando que esto no era lo suficientemente ascético, decidió retraerse y vivir en una cueva bajo un régimen severo auto impuesto. Cuando la gente se enteró de esto, comenzaron a visitar a este raro individuo. Simón resintió mucho esta invasión y construyó un pilar de 3 metros de altura donde se instaló para no poder ser tocado. La leyenda dice que a medida que su tolerancia iba decreciendo, él comenzó a construir pilares más altos. Su último pilar llegó a medir 18 metros de alto, en el que vivió durante 40 años. El usaba un collar de hierro que estaba atado al centro del pilar, para no caerse durante la noche mientras dormía.

Simón predicaba en su pilar a miles de pelegrinos que lo visitaban, aunque se negaba a hablar con mujeres, e inclusive a su madre no le estaba permitido acercarse al pilar.

Disfrutamos mucho nuestro día caminando por sobre las pilas de piedras, encontrando inscripciones ancestrales y fósiles, conociendo a los locales y pasando el tiempo con otros viajeros. Era hora de seguir camino y estábamos ansiosos por volver a estar cerca del Mediterráneo nuevamente, entonces decidimos ir a Lattakia.

Gaby

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