Ingresando a Siria




Luego de que pusieran el sello de salida en nuestros pasaportes caminamos hasta la oficina de inmigración de Siria. Había una parte aislada con alambres de púa que parecía tener en ella prisioneros y afuera un grupo de unos treinta hombres que estaba gritando para que los dejen salir y entrar a Turquía.

Respiramos profundo y caminamos hacia la oficina.

En las oficinas de Inmigración de Siria había hileras de gente local y la pintura estaba descascarándose. Cuando mostramos nuestros pasaportes norteamericanos nos llevaron a una oficina en la parte de atrás para que nos vea el jefe. Enseguida se sumaron otros cinco militares uniformados. Nuestras sonrisas se iban desdibujando con cada segundo. El jefe era grandote y nos habló en un inglés relativamente bueno. Le mostramos nuestras visas, le tuvimos que decir exactamente qué es lo que íbamos a visitar del país y que no sabíamos todavía en qué hoteles nos hospedaríamos. Hubieron un montón más de preguntas y ambos tuvimos que dar los nombres completos de nuestros padres. Nos preguntaron sobre nuestras profesiones y no podían comprender el concepto de "marketing y ventas de vinos". Gaby finalmente agarró un papel y un lápiz y dibujo un racimo de uvas con una flecha a una botella con una flecha a un signo $. Como la mayoría de los musulmanes no toma alcohol, no estuvieron muy impresionados con nuestros trabajos. A mí me pidieron que siga a dos de los oficiales a otra oficina. Mientras tanto a Gaby la tuvieron ahí y le informaron que no me podía acompañar. Después me contó lo preocupada que estaba porque no sabía lo que estaba pasando conmigo y mientras tanto la entretenían hablando de fútbol y de Carlos Menem.

Después de darnos la mano con todos y las gracias, nos dieron el ok para que entremos al país. Nos pusimos las mochilas y caminamos hacia la frontera.

A la salida, un taxista nos preguntó si nos podía llevar a algún lado. Como no teníamos dinero Sirio, estuvo de acuerdo en llevarnos por el valor de 8U$ en Liras Turcas, una suma ridículamente alta para los locales, pero estábamos más que conformes debido a las circunstancias.

Quamishle terminó siendo una de las ciudades más feas, pobres y mugrientas que hayamos visto en todo el mundo. El viento del desierto, lleno de arena finita y colorada nos envolvía y arrasaba con pilas enormes de basura tirada por todos lados. La ciudad era una mugre y tenía poca infraestructura. Habíamos hablado de tomar el tren local hacia el sur pero luego de ver lo que nos rodeaba decidimos ir directamente a la estación de ómnibus y tomar el primero hacia Aleppo.

Llegamos a la estación con nuestras mochilas y nada de dinero local. No había cajeros automáticos por ningún lado. Enseguida fuimos rodeados por tres tipos que nos preguntaron cual era nuestro destino. Contestamos "Aleppo". Después de eso se fueron sumando otros y todos y cada uno nos gritaban que tomemos su ómnibus. Gaby y yo no sabíamos cual compañía era la mejor, entonces nos quedamos parados en el lugar. Se junto un montón de gente alrededor nuestro para ver cómo la gente de las diferentes empresas se peleaban por vendernos los tickets.

Uno nos decía que el otro de la competencia estaba loco y otro físicamente trató de llevarnos hacia su oficina. Era tan rara la situación que no lo podíamos creer. Finalmente un hombre que había estado observando todo nos recomendó una empresa y fuimos hacia allí. Necesitábamos cambiar dinero, por ende una persona que cambia fue llamada. El costo del viaje de 6 horas para ambos era de $3 dolares americanos.

Subimos al ómnibus. Era limpio y bastante lindo. Mientras salíamos de la ciudad veíamos cuan sucio Qamishle era, con su arena y basura volando por todos lados.

El panorama camino a Aleppo era mucho más pobre que lo que habíamos visto en Turquía. Plano, colorado, desierto desolado sin vegetación alguna. Los pueblitos que vimos eran mayormente construídos de barro.

Durante el viaje mostraron una película Siria en los televisores. La gente alrededor nuestro nos miraba constantemente. Siria iba a ser muy diferente...

Steve

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