
Nuestro último día en Cairo lo pasamos visitando las pirámides de Giza. Realmente habíamos estado esperando el momento de ver este lugar tan famoso en el mundo y habíamos estado ansiando este momento por algún tiempo. Al mismo tiempo habíamos escuchado historias de otros viajeros y leído en nuestras guías, sobre los vendedores locales y el acoso, y por ende entramos con bastante cautela.
Giza es un pequeño pueblo en las afueras de Cairo que ha sido devorado por la expansión de los suburbios que continúan creciendo. Es posible tomar un autobús local desde el centro (tan solo a cuatro cuadras de nuestro hotel) hasta la entrada al predio. El autobús estaba un poco sucio y lleno de gente y las ventanas eran pequeñas pero eventualmente nos llevó a destino.
Nuestra primera impresión al ingresar al predio fue que nos asombró la inmensidad y la belleza del lugar. Lo habíamos visto tantas veces en televisión y en fotos que las imágenes nos eran familiares, como si hubiésemos estado allí anteriormente. También estábamos impresionados con el hecho de que la ciudad llegaba hasta el costado del predio y las vistas de los rascacielos de Cairo se unían con las del desierto arenoso y las dunas continuaban hasta el horizonte hacia el otro lado.
El parque tiene tres principales pirámides y varias pirámides más pequeñas sumado a las tumbas, algunas otras ruinas y por supuesto “La Esfinge”. Pasamos las próximas horas explorando el lugar y sacando fotos. Sumado a la entrada general, compramos también un pase para ver el interior de la Gran Pirámide. Hay una cantidad limitada de entradas que se venden por día y una vez que se obtiene el pase, solo se puede acceder durante ciertas horas. No se permiten cámaras adentro de este lugar.
Se ingresa a la Gran Pirámide a través de una abertura que se encuentra de cara a la entrada principal y se camina por un hall hecho de enormes bloques de piedra que están perfectamente cortados y apilados. Luego se comienza a subir a través de un angosto camino que te lleva al corazón de la pirámide. A veces tenía que caminar completamente agachado ya que el pasillo era muy bajo. Finalmente llegué al lugar principal de entierros. Era una sala grande construida de piedras aun más perfectas y era falta de toda decoración. Hacía tanto calor y había falta de oxígeno que uno se agita al tratar de respirar. Por un momento me faltó el aire y me sentí mareado.
Luego de dejar la Gran Pirámide caminamos hacia la otra entrada al predio y vimos el atardecer caer detrás de la Esfinge y las tres pirámides.
Que lugar impresionante!
Luego de que el sol se fuera tomamos un taxi hasta el centro de Cairo. Al regresar hacia la ciudad a través de la elevada autopista pudimos ver los campos y luego la ciudad y admirar todo. Fue una fantástica forma de terminar nuestra estadía en Egipto y completar nuestra etapa de Estambul hasta Cairo por tierra.
Steve
Giza es un pequeño pueblo en las afueras de Cairo que ha sido devorado por la expansión de los suburbios que continúan creciendo. Es posible tomar un autobús local desde el centro (tan solo a cuatro cuadras de nuestro hotel) hasta la entrada al predio. El autobús estaba un poco sucio y lleno de gente y las ventanas eran pequeñas pero eventualmente nos llevó a destino.
Nuestra primera impresión al ingresar al predio fue que nos asombró la inmensidad y la belleza del lugar. Lo habíamos visto tantas veces en televisión y en fotos que las imágenes nos eran familiares, como si hubiésemos estado allí anteriormente. También estábamos impresionados con el hecho de que la ciudad llegaba hasta el costado del predio y las vistas de los rascacielos de Cairo se unían con las del desierto arenoso y las dunas continuaban hasta el horizonte hacia el otro lado.
El parque tiene tres principales pirámides y varias pirámides más pequeñas sumado a las tumbas, algunas otras ruinas y por supuesto “La Esfinge”. Pasamos las próximas horas explorando el lugar y sacando fotos. Sumado a la entrada general, compramos también un pase para ver el interior de la Gran Pirámide. Hay una cantidad limitada de entradas que se venden por día y una vez que se obtiene el pase, solo se puede acceder durante ciertas horas. No se permiten cámaras adentro de este lugar.
Se ingresa a la Gran Pirámide a través de una abertura que se encuentra de cara a la entrada principal y se camina por un hall hecho de enormes bloques de piedra que están perfectamente cortados y apilados. Luego se comienza a subir a través de un angosto camino que te lleva al corazón de la pirámide. A veces tenía que caminar completamente agachado ya que el pasillo era muy bajo. Finalmente llegué al lugar principal de entierros. Era una sala grande construida de piedras aun más perfectas y era falta de toda decoración. Hacía tanto calor y había falta de oxígeno que uno se agita al tratar de respirar. Por un momento me faltó el aire y me sentí mareado.
Luego de dejar la Gran Pirámide caminamos hacia la otra entrada al predio y vimos el atardecer caer detrás de la Esfinge y las tres pirámides.
Que lugar impresionante!
Luego de que el sol se fuera tomamos un taxi hasta el centro de Cairo. Al regresar hacia la ciudad a través de la elevada autopista pudimos ver los campos y luego la ciudad y admirar todo. Fue una fantástica forma de terminar nuestra estadía en Egipto y completar nuestra etapa de Estambul hasta Cairo por tierra.
Steve







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