Isla Elefantina y San Simeon





Uno de los días más memorables en Aswan fue cuando visitamos la Isla Elefantina y el Monasterio de San Simón.

Desde la ciudad de Aswan tomamos una lancha taxi que nos cruzó el Nilo hasta la Isla Elefantina. La isla ha sido importante históricamente en el área y es hogar de dos pueblos Nubian. Nos dejaron frente a uno de estos pueblos y caminamos a través de sus callecitas onduleantes con sus edificios coloridos. Entre nuestros pies corrían pollitos y cabritos y los chicos jugaban en los terrenos baldíos. Los Nubian son altos, de tez oscura que tienen una cultura, idioma y se visten diferente a los otros Egipcios. Son originarios de Nubia, la región entre Aswan y Khartoum en Sudan y fueron desplazados de sus tierras nativas cuando el gobierno Egipcio inundó sus tierras para crear el artificial Lago Nasser.

Después de caminar por los pueblos Nubian y sus campos llenos de verde vegetación, visitamos el Museo de Aswan y las ruinas de Abu en la parte sur de la isla. El museo tenia varias cosas interesantes en exibición (especialmente las momias) pero las ruinas de Abu realmente no me volvieron loco. Las ruinas estaban en bastante mal estado y el guardia de seguridad que insistió en acompañarnos no fue de mucha ayuda tampoco. Luego caminamos hacia el centro de la isla y contratamos un barco a remo que nos cruzó a la costa Oeste del Río Nilo.

Mustafa, que parecía tener al menos 70 años nos cruzó el río en un bote viejo. El tipo se veía tan frágil que yo ofrecí remar hasta el otro lado. La forma en que remé no fue muy impresionante pero eventualmente nos llevó al otro lado del río. Había camellos disponibles para alquilar y luego de un serio regateo, logramos acordar un precio justo y nos subimos a dos camellos para llegar hasta el Monasterio de San Simón. Andar en camello es una experiencia única ya que son tan altos que cuando se paran te elevas rápidamente hacia las alturas. A Gaby le tocó un camello que era re desagradable, olía re mal y hacía gárgaras que la escupían a ella todo el tiempo.

Luego de un paseo relativamente tranquilo a través del desierto con nuestros camellos, llegamos al Monasterio. El viejo Monasterio era lindo pero su ubicación en el desierto, rodeado de médanos y con vistas del Nilo era realmente impresionante. Luego de terminar de ver el monasterio nos subimos nuevamente a los camellos y desandamos el camino hacia la orilla del río.

Nuestro nuevo amigo Mustafa nos estaba esperando y como era la única opción para volver a la isla, estuvo gentilmente dispuesto a sobre-cobrarnos aun más para el viaje de vuelta. Gaby tomó su turno a remar y yo me relajé charlando con Mustafa. Una vez de regreso en la Isla Elefantina tomamos otra lancha taxi y regresamos a Aswan.

Nuestro día en la Isla Elefantina visitando los pueblos Nubian y las ruinas de Abu fue fantástico y terminarlo con el paseo en camello hasta el monasterio hizo que sea un día sumamente memorable.

Steve

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