

En Marruecos estuvimos en apuros porque queríamos llegar a España a visitar a unos parientes de Gaby. Luego de más de tres semanas en Marruecos empezamos a planear seguir camino hacia España. Hay tres lugares diferentes donde los ferry cruzan el Mar Mediterráneo desde Marruecos hasta España, pero decidimos viajar desde Chefchaouen hasta el territorio español de Melilla y luego de ahí tomar un ferry durante la noche que llegue directamente hasta Málaga. Viajamos con Adrián, un español que conocimos en Chefchaouen y quien decidió sumarse a nosotros de regreso a su hogar malagueño.

Nos levantamos a las 5:30 de la mañana y tomamos el primer ómnibus camino a Nador. Pasamos por un escenario alpino hermoso con lagos, bosques de pinos y picos nevados que nos rodeaban. Durante las próximas 5 horas recorrimos las montañas Rif cuesta arriba hasta pasar el nivel en el que comenzaba la nieve y entramos en un mundo blanco nevado con vistas de montañas. Pasamos por pueblos agriculturales que parecían que se habían quedado en el tiempo y la gente se dedicaba a sus cultivos y animales a la vera del camino. Las vistas eran impresionantes y cambiaban continuamente.

A medida que continuábamos hacia el Este, el paisaje se volvió más y más seco y los bosques de pinos fueron reemplazados por arbustos y pastizales. Era un día despejado y mientras comenzamos a descender hacia la playa pudimos ver los picos cubiertos de nieve de las montañas Rif hacia nuestra izquierda y los de las Sierras Nevadas de España hacia nuestra derecha. Descendimos hasta el pueblo de Al-Hocema en la costa y desde allí la ruta siguió milla tras milla de playa que se extendía hacia el este. El agua era clara y azul y lamentamos no poder bajarnos del ómnibus para poder caminarla.
Nuestro ómnibus llego hasta Nador (en la frontera con el territorio Español) a las 4:30 de la tarde. Desde la estación de ómnibus tomamos un taxi hasta la frontera. Nos dejó frente al puesto inmigratorio y desde allí caminamos hasta la entrada a España, ingresamos en la comunidad Europea, cambiamos nuestros Dinars Marroquíes a Euros y tomamos un ómnibus local hasta el puerto. Melilla era una pequeña muestra de España pero ubicada en el continente africano. La gente se veía como una mezcla de españoles y marroquíes, los autos eran diferentes de aquellos que veníamos viendo en Marruecos y los carteles y señalizaciones estaban ahora en español.

Una vez en el nuevo edificio del Ferry tuvimos suerte de poder comprar los últimos tickets disponibles para el ferry de las 23.30hs. Luego tuvimos algo de tiempo de espera por lo que nos sentamos con Adrián en la cafetería y charlamos.


El ferry era bastante nuevo, moderno y cómodo. Encontramos asientos muy cómodos y pronto estábamos dormidos. Cuando nos despertamos a la mañana siguiente las luces de Málaga se veían a la distancia. Subimos a la terraza y mientras el frío nos pegaba en la cara y nos despertaba, vimos al ferry ingresar en el puerto de Málaga. Estábamos contentos de estar de regreso en España, un país que a nosotros dos nos gusta mucho.
Luego de hacer aduana nos encontramos con Marcela, una prima de Gaby que nos estaba esperando en el sector de “llegadas”. Fue muy lindo verla ahí.
Durante este día de viaje tomamos dos taxis, caminamos, tomamos dos ómnibus, un ferry y ahora estábamos subiéndonos al auto de Marcela camino a su casa. Desde las vistas alpinas de las montañas Rif hasta la costa marroquí, desde Melilla hasta Málaga, todo esto junto conformó unos de los días de viaje más memorables y espectaculares de nuestro viaje en general.
Ahora era hora de tomarse las cosas con más calma y divertirnos un poco en España.
Steve

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