





Gaby y yo nos encontramos nuevamente en Barcelona.
Yo volvía de Bélgica y Gaby desde Málaga. Habíamos organizado las cosas de forma que ambos llegaríamos al aeropuerto de Barcelona al mismo tiempo y por ende arribamos casi simultáneamente.
Barcelona es una ciudad impresionante. Para mi es la definición personificada de una ciudad cultural con sus anchas avenidas con arboledas, gente linda, todos a la moda, arquitectura famosa y mucha oferta de actividades culturales. Hacía unos cuantos años desde que habíamos visitado esta ciudad y se puede ver fácilmente cómo ha prosperado debido al gran crecimiento que España ha vivido en los últimos veinte años.
Barcelona es la capital y principal ciudad de Cataluña, una región de España que tiene un idioma, cultura, gastronomía y arquitectura diferente que el resto del país. Muchos de los catalanes que conocimos querrían lograr más independencia de España y para muchos de ellos el español es un segundo idioma.
Pasamos la primer noche en un hotel en la ciudad, luego al día siguiente nos encontramos con nuestro amigo Salvador. Salvador vive en las afueras de Barcelona y había hecho una pasantía en el lugar de trabajo de Gaby en Napa. Hacía rato que queríamos verlo y finalmente tuvimos la oportunidad de visitar sus pagos.
Con Salvador exploramos toda la ciudad caminando y vimos las cosas más importantes. Comenzamos con la obra maestra de Gaudí, La Sagrada Familia, que todavía sigue bajo construcción. Luego seguimos camino hacia otra de las obras de Gaudí, Palau Güell. Luego de almorzar exploramos boutiques y caminamos por el ancho boulevard de Moderniste Eixample. De allí seguimos para encontrar las famosas Las Ramblas desde la Plaça Catalunya hasta el puerto. Las Ramblas y los mercados de frutas y verduras (La Boquería) estaban llenos de gente y con artistas callejeros. Luego visitamos el barrio Gótico y exploramos la vieja ciudad de Barcelona (Ciutat Vella) y caminamos por todas las callecitas Romanas y Medievales. Ahí vimos la Iglesia Gótica de Santa María del Mar y desde allí visitamos el barrio de onda, Born.
La ciudad estaba llena y con mucho movimiento a pesar de la gran recesión global, de la cual claramente vimos los efectos cuando visitábamos la Costa del Sol, pero Barcelona estaba activa y vibrante.
A Gaby y a mi nos encanta Barcelona y la pasamos genial al volver a visitarla. Es una ciudad tan impresionante a la vista y hay tanto que ver y hacer. Nos hubiese encantado estar ahí al menos una semana, pero estábamos al final del camino y nos atraía más ver la industria vitivinícola de sus alrededores por lo que nos tomamos un tren hasta los pagos de Salvador.
Steve
Yo volvía de Bélgica y Gaby desde Málaga. Habíamos organizado las cosas de forma que ambos llegaríamos al aeropuerto de Barcelona al mismo tiempo y por ende arribamos casi simultáneamente.
Barcelona es una ciudad impresionante. Para mi es la definición personificada de una ciudad cultural con sus anchas avenidas con arboledas, gente linda, todos a la moda, arquitectura famosa y mucha oferta de actividades culturales. Hacía unos cuantos años desde que habíamos visitado esta ciudad y se puede ver fácilmente cómo ha prosperado debido al gran crecimiento que España ha vivido en los últimos veinte años.
Barcelona es la capital y principal ciudad de Cataluña, una región de España que tiene un idioma, cultura, gastronomía y arquitectura diferente que el resto del país. Muchos de los catalanes que conocimos querrían lograr más independencia de España y para muchos de ellos el español es un segundo idioma.
Pasamos la primer noche en un hotel en la ciudad, luego al día siguiente nos encontramos con nuestro amigo Salvador. Salvador vive en las afueras de Barcelona y había hecho una pasantía en el lugar de trabajo de Gaby en Napa. Hacía rato que queríamos verlo y finalmente tuvimos la oportunidad de visitar sus pagos.
Con Salvador exploramos toda la ciudad caminando y vimos las cosas más importantes. Comenzamos con la obra maestra de Gaudí, La Sagrada Familia, que todavía sigue bajo construcción. Luego seguimos camino hacia otra de las obras de Gaudí, Palau Güell. Luego de almorzar exploramos boutiques y caminamos por el ancho boulevard de Moderniste Eixample. De allí seguimos para encontrar las famosas Las Ramblas desde la Plaça Catalunya hasta el puerto. Las Ramblas y los mercados de frutas y verduras (La Boquería) estaban llenos de gente y con artistas callejeros. Luego visitamos el barrio Gótico y exploramos la vieja ciudad de Barcelona (Ciutat Vella) y caminamos por todas las callecitas Romanas y Medievales. Ahí vimos la Iglesia Gótica de Santa María del Mar y desde allí visitamos el barrio de onda, Born.
La ciudad estaba llena y con mucho movimiento a pesar de la gran recesión global, de la cual claramente vimos los efectos cuando visitábamos la Costa del Sol, pero Barcelona estaba activa y vibrante.
A Gaby y a mi nos encanta Barcelona y la pasamos genial al volver a visitarla. Es una ciudad tan impresionante a la vista y hay tanto que ver y hacer. Nos hubiese encantado estar ahí al menos una semana, pero estábamos al final del camino y nos atraía más ver la industria vitivinícola de sus alrededores por lo que nos tomamos un tren hasta los pagos de Salvador.
Steve



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