Desde las altas montañas hasta sus oasis en el desierto, desde sus ciudades Imperiales hasta sus costas salvajes, Marruecos es un exótico y cautivante país y también un asalto a los sentidos.
Tanto Gaby como yo habíamos estado interesados en ver Marruecos desde hace muchos años. Por ende, amoldamos nuestro viaje para que incluya este país y volamos hasta allí desde Dubai, ya que realmente queríamos visitarlo.

Debido a la ubicación de Marruecos, este país es una mezcla de culturas Africanas, Berber, Europeas y del Oriente Medio. Sus años bajo gobierno Francés y la gran cantidad de turistas europeos que recibe hacen que el país tenga un toque distintivamente europeo. La gente se viste muy bien, los cafés se sienten europeos y la dieta local tiene mucha comida del viejo continente. Encontramos que los Marroquíes son muy talentosos lingüísticamente hablando ya que la mayoría de ellos hablan al menos una de las tres lenguas Berber, Francés y Árabe y muchos también hablan Español o Inglés.
Divididos por los 1000 metros a lo largo de la cordillera del Alto Atlas, Marruecos es un paraíso para los amantes de los deportes al aire libre, donde se puede hacer mucho trekking, bicicleta de montaña y explorar villas de las tribus Berber. Desafortunadamente, debido a la nieve y mi condición (todavía sentía los vestigios de mi intoxicación en Jordania) evitamos las montañas y optamos por visitar la costa y las ciudades imperiales.

Marruecos es un país relativamente pobre, con un 20% de la población viviendo bajo la línea de pobreza y un alto porcentaje de desempleo. La brecha entre la población rica y la pobre continúa creciendo cada año. Aquellos que conocimos que tenían trabajo, cobraban muy poco y básicamente les alcanzaba para cubrir las necesidades básicas. Nos encontramos con que los marroquíes que conocimos tienen mucha “calle” y están muy enfocados en mejorarse y uno de ellos nos dijo que “hay que usar la mente para trabajar para no tener que usar la espalda”.
Como resultado de esto, muchos Marroquíes arriesgan todo lo que tienen para cruzar el mar Mediterráneo y llegar a trabajar en Europa. Habiendo conversado con muchos marroquíes nos damos cuenta que para ellos, llegar a Europa a trabajar es como alcanzar la “Tierra prometida” y hablan con orgullo de aquellos miembros de sus familias que pudieron lograr esto y se refieren a ellos como “los que lo lograron”. Más tarde, cuando llegamos a Europa pudimos ver el otro lado de esto y pudimos observar cómo la gran cantidad de marroquíes que viven en España afectaron la cultura local.
Las familias son grandes. Nos dijeron que una “pequeña” familia contaba con seis hijos mientras que una grande tiene un promedio de doce. Como resultado de esto, un tercio de la población tiene menos de 15 años, lo cual generará muchos problemas para el gobierno en unos años.

Según los locales con quienes hablamos, el padre del actual rey, el Rey Hassan II, es muy querido por los marroquíes y dicen que fue muy bueno para el país. Su hijo, Mohamed VI es relativamente joven y es conocido por haber dado a las mujeres mayor igualdad dentro de la sociedad Marroquí. También nos contaron que es el primer Rey que presenta a su mujer en público, quien era una plebeya.
Marruecos es 95% musulmán y la mayor parte de su población es Sunni. La religión es extremadamente importante en la sociedad de Marruecos y durante nuestra estadía todo estaba herméticamente cerrado en días festivos.
Tanto Gaby como yo habíamos estado interesados en ver Marruecos desde hace muchos años. Por ende, amoldamos nuestro viaje para que incluya este país y volamos hasta allí desde Dubai, ya que realmente queríamos visitarlo.

Debido a la ubicación de Marruecos, este país es una mezcla de culturas Africanas, Berber, Europeas y del Oriente Medio. Sus años bajo gobierno Francés y la gran cantidad de turistas europeos que recibe hacen que el país tenga un toque distintivamente europeo. La gente se viste muy bien, los cafés se sienten europeos y la dieta local tiene mucha comida del viejo continente. Encontramos que los Marroquíes son muy talentosos lingüísticamente hablando ya que la mayoría de ellos hablan al menos una de las tres lenguas Berber, Francés y Árabe y muchos también hablan Español o Inglés.
Divididos por los 1000 metros a lo largo de la cordillera del Alto Atlas, Marruecos es un paraíso para los amantes de los deportes al aire libre, donde se puede hacer mucho trekking, bicicleta de montaña y explorar villas de las tribus Berber. Desafortunadamente, debido a la nieve y mi condición (todavía sentía los vestigios de mi intoxicación en Jordania) evitamos las montañas y optamos por visitar la costa y las ciudades imperiales.

Marruecos es un país relativamente pobre, con un 20% de la población viviendo bajo la línea de pobreza y un alto porcentaje de desempleo. La brecha entre la población rica y la pobre continúa creciendo cada año. Aquellos que conocimos que tenían trabajo, cobraban muy poco y básicamente les alcanzaba para cubrir las necesidades básicas. Nos encontramos con que los marroquíes que conocimos tienen mucha “calle” y están muy enfocados en mejorarse y uno de ellos nos dijo que “hay que usar la mente para trabajar para no tener que usar la espalda”.
Como resultado de esto, muchos Marroquíes arriesgan todo lo que tienen para cruzar el mar Mediterráneo y llegar a trabajar en Europa. Habiendo conversado con muchos marroquíes nos damos cuenta que para ellos, llegar a Europa a trabajar es como alcanzar la “Tierra prometida” y hablan con orgullo de aquellos miembros de sus familias que pudieron lograr esto y se refieren a ellos como “los que lo lograron”. Más tarde, cuando llegamos a Europa pudimos ver el otro lado de esto y pudimos observar cómo la gran cantidad de marroquíes que viven en España afectaron la cultura local.
Las familias son grandes. Nos dijeron que una “pequeña” familia contaba con seis hijos mientras que una grande tiene un promedio de doce. Como resultado de esto, un tercio de la población tiene menos de 15 años, lo cual generará muchos problemas para el gobierno en unos años.

Según los locales con quienes hablamos, el padre del actual rey, el Rey Hassan II, es muy querido por los marroquíes y dicen que fue muy bueno para el país. Su hijo, Mohamed VI es relativamente joven y es conocido por haber dado a las mujeres mayor igualdad dentro de la sociedad Marroquí. También nos contaron que es el primer Rey que presenta a su mujer en público, quien era una plebeya.
Marruecos es 95% musulmán y la mayor parte de su población es Sunni. La religión es extremadamente importante en la sociedad de Marruecos y durante nuestra estadía todo estaba herméticamente cerrado en días festivos.

Muchos Marroquíes usan la tradicional Jellaba, que es una túnica que llega a los tobillos con una capucha puntuda y muchos botoncitos con un cierre escondido en el frente. Algunas mujeres usan el Hejab, o pañuelo de cabeza, pero muchas no lo llevan puesto y en Marruecos es una decisión individual. Muchos marroquíes que conocimos usan ropas de estilo occidental y tienen muy buen sentido de la moda.

Marruecos es un país maravilloso y fue una experiencia fantástica. Mi sugerencia es visitarlo en épocas de verano ya que muchos de los hoteles no cuentan con calefacción y realmente pasamos mucho frío durante nuestra estadía, llegamos a contemplar comprar una estufa portátil para llevar con nosotros. Pero más allá de esto, es un país muy interesante y con muchísimo para ver.
Steve



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