

Mientras estuvimos de visita, Salvador nos dijo que tenía ganas de compartir con nosotros un viaje extenso por la región. El tenía un libro en su casa que contenía fotos impresionantes de pequeños pueblitos de montañas y de los viñedos de las laderas de las montañas del Priorato, por lo que decidimos hacer un viaje que involucraba una visita al Monasterio de Santa María en Poblet, explorar la región de vino del Priorato y terminar con una visita a la ciudad ancestral Romana de Tarragona.



Nos levantamos temprano a la mañana siguiente y salimos a la aventura. Nuestra primera parada fue en el Monasterio de Santa María de Poblet. Construido entre los Siglos XII y XVIII, es conocido por su hermosa arquitectura monástica. Tomamos un buen tour y lo recorrimos de punta a punta.


A medida que comenzamos a ascender por las montañas del Priorato, las temperaturas comenzaron rápidamente a descender e ingresamos en una zona de una neblina densa. Las vistas desde las alturas eran bastante obscuras debido a la neblina y generaban un ambiente tenebroso y de impenetrabilidad. Priorato era muy conocido como una región de vinos muy buena hace años, pero con el tiempo muchas propiedades han sido abandonadas debido a que las condiciones son muy duras y se tornó difícil hacer buenos negocios plantando en esta tierra tan montañosa y rocosa. En la última década, esta zona de plantación excesiva de viñedos comenzó a obtener premios internacionales y puntajes altos porque producen un estilo de vino que atrae a los paladares de los norteamericanos y los Ingleses. El prestigio atrajo inversores y aparecieron unas cuantas bodegas pequeñas que actualmente producen vinos de alto contenido alcohólico y muy frutales para exportación.



A medida que continuamos nuestro viaje, la neblina fue esfumándose y viñedos comenzaron a aparecer en las rocosas laderas, cual terrazas. Exploramos pequeños pueblos de montaña y caminamos varias plantaciones.
Desafortunadamente la mayoría de las bodegas estaban cerradas debido a la época de fiestas pero pudimos catar y observar vistas panorámicas increíbles. Pudimos degustar varios vinos locales en pequeños restaurantes y la mayoría eran vinos muy opulentos, densos y hechos en un estilo muy ¨Napa Valley¨ a diferencia de la mayoría de vinos españoles que hemos catado. Pasear con Salvador por el Priorato, con sus paisajes montañosos y ver cómo estos viñedos crecen en una región tan salvaje e inhospitable fue increíble.

Luego de explorar las montañas decidimos descender hacia la costa y paramos en Tarragona. Tarragona es una ciudad industrial que es conocida por ser un enclave Romano. Allí es donde Salvador había asistido a la Universidad y por ende fue un guía turístico excepcional. La ciudad tiene un centro muy pintoresco y muy lindas ruinas.
Una buena cena de gastronomía tradicional fue el sello que le pusimos a nuestra visita a Tarragona antes de emprender camino de regreso a Can Bas. Fue un recorrido espectacular en el que cubrimos muchos kilómetros. Cada segundo valió la pena y por fin pudimos recorrer esta zona de España que tanto nos interesaba y sobre el cual habíamos estudiado mucho en nuestra carrera de viticultura.

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