Tour en Kayak




Una de las cosas que más queríamos hacer mientras estuviéramos en Kaş era visitar la ciudad hundida de Kekova y nadar en las aguas azules de la costa del Mediterráneo. Esto se puede hacer contratando un tour en un barco grande pero decidimos hacerlo en kayak con un tour que duraría todo el día y nos permitiría ver varias cosas.

Nos buscaron temprano en nuestro hotel con una combi y viajamos durante una hora atravesando las montañas hasta llegar al muelle del que partiríamos. Nuestro grupo era chico pero tenia la usual mezcla de viajeros de varios lados del mundo, están aquellos que te caen bien y los que no soportas. De una pegamos onda con tres australianas que estaban viajando en un tour por Turquía y charlamos bastante con ellas durante el curso del día.

Cuando llegamos al muelle nos dieron los kayaks y el resto del equipo, nos explicaron qué hacer y nos metimos al agua. Como solo tenían un par de kayaks para una persona sola y varios peleaban por ellos, nosotros decidimos usar uno doble.

Remamos durante una hora cruzando las aguas abiertas hasta una isla que era nuestro destino. Cielos azules, clima perfecto, aguas calmas, pocos barcos y una ubicación bellísima, todo sumaba positivamente.

Cuando llegamos a la playa de la isla de Kekova dejamos los kayaks en la arena. Era hora de ir a nadar y nos tiramos al agua y nadamos un rato. El agua estaba buenísma y muy clara.

Luego de secarnos empezamos a remar nuevamente alrededor de la isla hasta llegar a las ruinas Bizantinas de la ciudad hundida.

La ciudad hundida es el resultado de un sismo en el siglo II AC que sumergió la antigua ciudad de Simena. Todavía se pueden ver las bases de los edificios, escaleras y el muelle mientras uno pasa por el kayak por encima de las ruinas. Viendo todo desde el kayak nos gustó mucho porque estábamos en medio de todo y podíamos hacerlo a la velocidad que queríamos.

Cuando terminamos de ver la ciudad hundida de Kekova, remamos desde la isla hacia la parte continental. Fuimos a un pueblito muy pintoresco llamado Kaleköy - que solo es accesible por barco o kayak - y ahí almorzamos pescado fresco.

Luego de almorzar caminamos hacia la cima de la montaña que estaba detrás del restaurante para llegar a ver el fuerte medieval. El fuerte no fue para nada impresionante pero las vistas desde ahí arriba lo eran.

Luego de estar un rato en Kaleköy y cuando las sombras se empezaban a hacer más presente, decidimos retornar al muelle del que habíamos salido. Tuvimos un regreso relajado que duró una hora, donde pudimos sacar varias fotos hasta llegar y devolver todo el equipo y el kayak.

Un día remando y nadando nos dejó medio cansados y tuvimos un tranquilo retorno a Kaş. Al llegar al hotel nos despedimos de nuestras nuevas amigas australianas.

Steve

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