Luego de haber disfrutado Goreme nos llegó la hora de partir hacia el Este del país.
Sabíamos que el este nos daría una experiencia totalmente diferente a la que tuvimos en el turístico oeste. De ahí en más estaríamos lideando con menos turistas, la gente seria más conservadora, más religiosa y hablaría menos inglés. También estaríamos usando menos inodoros y mas baños con agujeros en el piso.
Desde Goreme hicimos un viaje en tren de 16 horas hasta Erzurum, en el Noreste del país, en un coche cama muy lindo que disfrutamos mucho. El paisaje del camino era de mucha meseta montañosa de alta elevación, muy seco y poco poblado. Se parecía mucho al Noroeste Argentino.
Luego de llegar a la estación de trenes, decidimos caminar hasta el hotel donde nos queríamos hospedar (mala decisión). Terminamos perdidos en el medio de un mercado al aire libre entre laberintos y con nuestras mochilas en la espalda y una cantidad de gente rodeándonos mientras tratábamos de adivinar cómo llegar al hotel. Luego de darle la mano a un montón de gente, encontramos a alguien que se ofreció para mostrarnos a donde debíamos ir.
Erzurum tiene 360,000 habitantes y esta azotado por el viento a unos 1853 metros sobre el nivel del mar. Aparentemente tiene inviernos muy crudos e inclusive en verano, más allá de unos edificios viejos tiene poco que ofrecer, pero decidimos quedarnos unos días para recargar las pilas y descansar un poco.
La mayoría de las mujeres tenia las cabezas tapadas con pañuelos y muchos de los hombres usaban los sombreros islámicos. Nos encontramos con que la mayoría de la gente era devota musulmana. Los shorts y remeras de mangas cortas que veníamos usando en el este hicieron que nos sintiéramos muy mirados y decidimos taparnos más.
Ramadán había comenzado el 1ero de Septiembre. Siendo el oeste visitado por muchos turistas, no nos era problema conseguir comida durante el día pero ahora estando en el este se volvió todo un tema ya que todos los restaurantes cerraban durante las horas de sol y justo cuando el sol se ponía, literalmente la ciudad entera paraba y todo el mundo comía. Por ende, nuestra comida durante las horas del día se basaba en cosas que encontráramos en el supermercado.
Muy poca gente sabia hablar ingles así que compramos un diccionario y usamos y abusamos del lenguaje gestual para comunicarnos. Esto llevó a varias situaciones confusas muy memorables, sobre todo en restaurantes, pero nos dejamos llevar por la situación.
Luego de unos días en Erzurum estábamos listos para seguir viaje, cruzar las montañas y visitar Trabazón, en el Mar Negro.
Steve
Sabíamos que el este nos daría una experiencia totalmente diferente a la que tuvimos en el turístico oeste. De ahí en más estaríamos lideando con menos turistas, la gente seria más conservadora, más religiosa y hablaría menos inglés. También estaríamos usando menos inodoros y mas baños con agujeros en el piso.
Desde Goreme hicimos un viaje en tren de 16 horas hasta Erzurum, en el Noreste del país, en un coche cama muy lindo que disfrutamos mucho. El paisaje del camino era de mucha meseta montañosa de alta elevación, muy seco y poco poblado. Se parecía mucho al Noroeste Argentino.
Luego de llegar a la estación de trenes, decidimos caminar hasta el hotel donde nos queríamos hospedar (mala decisión). Terminamos perdidos en el medio de un mercado al aire libre entre laberintos y con nuestras mochilas en la espalda y una cantidad de gente rodeándonos mientras tratábamos de adivinar cómo llegar al hotel. Luego de darle la mano a un montón de gente, encontramos a alguien que se ofreció para mostrarnos a donde debíamos ir.
Erzurum tiene 360,000 habitantes y esta azotado por el viento a unos 1853 metros sobre el nivel del mar. Aparentemente tiene inviernos muy crudos e inclusive en verano, más allá de unos edificios viejos tiene poco que ofrecer, pero decidimos quedarnos unos días para recargar las pilas y descansar un poco.
La mayoría de las mujeres tenia las cabezas tapadas con pañuelos y muchos de los hombres usaban los sombreros islámicos. Nos encontramos con que la mayoría de la gente era devota musulmana. Los shorts y remeras de mangas cortas que veníamos usando en el este hicieron que nos sintiéramos muy mirados y decidimos taparnos más.
Ramadán había comenzado el 1ero de Septiembre. Siendo el oeste visitado por muchos turistas, no nos era problema conseguir comida durante el día pero ahora estando en el este se volvió todo un tema ya que todos los restaurantes cerraban durante las horas de sol y justo cuando el sol se ponía, literalmente la ciudad entera paraba y todo el mundo comía. Por ende, nuestra comida durante las horas del día se basaba en cosas que encontráramos en el supermercado.
Muy poca gente sabia hablar ingles así que compramos un diccionario y usamos y abusamos del lenguaje gestual para comunicarnos. Esto llevó a varias situaciones confusas muy memorables, sobre todo en restaurantes, pero nos dejamos llevar por la situación.
Luego de unos días en Erzurum estábamos listos para seguir viaje, cruzar las montañas y visitar Trabazón, en el Mar Negro.
Steve

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